Hace calor. Esta nublado y aburrido. Se me ocurrió salir a caminar, no conozco este barrio y quiero alejarme de la civilización. Mi familia, acostumbrada. camino y bailo. Evito cantar, escucho. Un perro me sigue y no quiero que se pierda, esa sensación la conozco y no se la deseo a nadie. mueve la cola, me refriega su hocico húmedo de alegría. Su mirada suplica caricias, no importa de quien, solo necesita sentirse bienvenido e integrado al mundo por alguien. Me acuesto en un terreno, verde, acolchado, habitado por hormigas. Acaricio a mi nueva compania. Sabe dar lugar al silencio, nos entendemos, nos llevamos bien. él esta al lado mio, boca abajo, cabeza en alto. me agrada. Suena el celular. Sus orejas se paran y su mirada se transforma, y me expresa desilusión (no se si es propio el sentimiento o mutuo). No quiero atender, quiero enterrar ese aparato. Principios, no lo hago. Profundo respiro, el aire pasa por las fosas, siguiendo por la traquea ramificándose, formando un árbol bronquial que culmina en los pulmones formados por millones de alvéolos y sigo para volver a ser interrumpida.

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