nosotros dos y una cabaña; una canción vos, otra yo.
Mismas risas, mismas reglas, mismos ojos. Café, chocolatada. Después de un año, casi igual: seguimos siendo las victimas de ayer y mañana. Batallas navales y música. Mientras sentimos el vacio que dejó la infancia. Mientras somos testigos del fluir del tiempo en la cama. Mientras pensamos en el acercamiento a la muerte y las ganas de crecer para irnos de viaje solos. Con las mismas energías lo imaginamos todos los días, saliendo de este cemento.
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